Al terminar sus casas, los chanchitos, satisfechos, se adentraron en ellas. El chanchito más parasito, había hecho una de paja. El más desconsiderado, una de madera. Y el más adinerado, de ladrillos, cemento, ventanas e inmuebles. Al pasar los días, ciertos rumores de que el lobo del pueblo vecino estaba suelto, y que el cordero estaba atado, habían llegado a la comunidad; los cerditos se vieron muy desinteresados al respecto, y sus charlas continuaron siendo sobre sus tópicos corrientes..
Esa misma tarde, tuvieron un desconcierto: el lobo, protagonista villano de la mayoría de los clásicos chismes, llegó al poblado. Ensangrentado, recubierto de lana y con una mirada poco confiable. Los chanchitos, basándose en esos rumores de que el lobo tocaba a su puerta engañando para conseguir presas, desde ya desconfiaron de el y se resguardaron en sus chozas.
El lobo se percato de su miedo, y favorecido por la situación, se acerco hacia la casita de paja. -"Soy el lobo, no vengo a hacerte daño"- dijo él. "Estoy enfermo, y ya no quiero vivir. Matame".
-No te creo- dijo el cerdito mas pajero- venís a comerme.
-No es cierto, créeme por favor..
-Mentiras!
El lobo, incapaz de controlar su enfermedad, estornudo tan fuerte que desplomó la vivienda. El cerdito, despavorido, huyo hacia la casa de su vecino avisándole de la presencia del lobo voraz.
"Viene por nosotros, para comernos"-dijo el al otro.
"No tengas miedo, esta casa nos protegerá"- dijo el otro a el.
El lobo se acerco a golpear a la puerta de madera muy débilmente, con el mismo pretexto de antes. Esta vez, un público de animales lo observaba.
"Por favor, alguien ayúdeme.." - dijo hacia la muchedumbre, pero no, nadie se atrevió a acercarse, ni siquiera a decir una palabra. "Estoy desesperado, hace días que no puedo controlar mi cuerpo, no aguanto mas estar así, esto no tiene otra solución. No hay remedio para mi condición".. Sus palabras ligeras se perdían en el murmullo inmenso y violento de la masa.
"No te creemos, venís a comernos"- gritaron desde adentro los cerditos.
"No, no, por favor!!" - y el lobo estornudo y tosió tanto, a punto de caer, que tumbo la cabaña.
Atemorizados y patitiesos, los dos cerditos corrieron hacia la casa de su hermano, el adinerado.
Para ese entonces, la multitud se hizo enorme, algunos ya estaban armados y otros consideraban la opción de un linchamiento.
"Andate de acá, o te echamos nosotros!" -gritaron los animales, vitoreados por la chusma.
El lobo, casi dando su último suspiro, contemplo como de la multitud se acercaba una patrulla local. El, desesperado por predecir el destino de confinamiento eterno, desquiciado se resistió. Mientras lo arrastraban entre siete penitenciarios, la masa festejaba, le lanzaba barro y piedras, y los chanchitos fueron honrados como los sobrevivientes de la historia.
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El lobo en el camino hacia su presidio, alego haber sido atacado por una oveja loca que tenia rabia y el poco pudo hacer mas que herirla y correr, ya que su cuerpo estaba débil y adolorido. El era inocente. Declaró que esa oveja que lo había atacado, le transmitió una enfermedad terminal, y no solo eso, sino una locura y euforia descomunal, de altibajos emocionales y de convulsiones y hemorragias internas. Pero por supuesto, el era el villano, nadie iba a creerle. Solo mentía para salirse con la suya.
Se supo después de que el lobo muriera confiscado en la mazmorra, que varias ovejas como la que supuestamente lo había atacado, estaban muertas. Pero esto no quiere decir nada, el las pudo haber matado en el camino a la casa de los cerditos.
Entonces, ¿el lobo mentía en realidad?

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